Dicen que “en boca cerrada no entran moscasâ€? pero yo sentà que a un camote le habÃan salido alas y me lo habia tragado completitito todo esto en una cena en la que estaban reunidos el sacerdote, el presidente municipal en la que me sentà “re-te importanteâ€? En la finca el movimiento era inusual, gente de un lado para otro, meseros montando un camino de antorchas y orientando la posición de la mesa para que tuviéramos una vista directa al valle, la casa de cantera rosa, que tantas veces me pareció frÃa hoy se  tornaba de manteles largos. -No me puedes fallar a esta comida! ¡No aceptaré tu ausencia. Ya le dije a mi papa y me dijo que lo veas como unas vacaciones. ¡Prometeme que no faltaras!- dijo ella.  Y ahà estaba yo, después de 2 meses cumplà lo prometido, no importaba si estaba cansado por perderme en la carretera casi 3 horas, pasar por un chingo de pueblos, cambiar una llanta que se pincho con una botella y andar estriñido por falta de fibra ¡Por que ahhh como me chinga y me pone de mal humor, no poder hacer lo que todo el mundo disfruta!Â
 El color dorado de la cerveza hacia juego con mi saco de lino, camisa rosa, jeans, barbita de 3 dÃas bien delineada y empapado en la fragancia Attitude.Â
Desde que llegue no tenÃa las mas puta idea de que o por que se celebraba esta tarde. El porton se abria y cerraba y solo veÃa bajar gente de camionetas tipo narcotraficante.  -¡Todos a la mesa!- anuncio la dueña de la casa. -Oye se que tienes hambre, pero esperate a que mi papa de los lugares-  me dijo discretamente Lucero al oÃdo.  Seguramente me sonroje, me pare rápidamente haciéndome pendejo y con ganas que me tragara la tierra, todos estaban ahà mirándome seguro que pensaron: -Pinche chilanguito atravancado-   ¡Pinche manual de Carreño! Me lo pase por el arco del triunfo, el hambre que traÃa le hubiera ganado a la de un pelón de hospicio. Don Tomas, fue asignando los lugares por orden de importancia; yo quede al lado de su hija y convidando las viandas con el Sacerdote del pueblo. La comida fue servida bajo las jacarandas cuyas hojas empezaban a caer con la brisa que amainaba el calor vespertino; el perfume de Lucero llego a mi. Â
-¡Me cae que los hombres somos pendejos! Me dije al verla.Â
La niña machorra, caprichuda, que siempre traÃa botas de montar, camisa a cuadros con el pelo desalineado, habÃa desaparecido muchas primaveras atrás y quizá nunca me di cuenta en cual fue.    Â
El color de su cabello es castaño con toques claros, sedoso de esos que te dan ganas de acariciar al despertar, largo hasta los hombros, dejo de ser una madeja y descubrio su rostro, con piel morena clara, facciones finas y respingadas, labios gruesos vestidos con gloss, y sus ojos miel con unas pestañas que al cerrarlas parecen abanicos. ¿Lucero con un vestido? No lo podÃa creer ni por tantito, vestido blanco señido con un enorme cinturón de color azul turquesa que hacia juego con el pendiente en forma de colmillo que portaba en el cuello.Â
-Quiero brindar por la bondad de Don Tomas. Gracias a él y su familia las obras de arte de la parroquia podrán ser conservadas para futuras generaciones- dijo el Sacerdote mientras servÃan los cortes en una cama de flores de begoña y margaritas.Â
Ahora si que estaba mas pinche confundido ¿Cuáles obras de arte? ¿Acaso Don Tomas le financia la carrera de pintor en los tiempos libres al sacerdote?Â
-Por Don Tomas ¡Que tanto bien le ha hecho al pueblo!-Salud.Â
Me quede callado toda la comida, mi abuela decia que “en boca cerrada no entran moscasâ€?.Â
-¿Qué tienes? No te veo feliz chaparro- dijo Lucero-Es que fue largo el camino y para llegar vi varias cosas que me sacaron de onda--¿Pues que viste hijo?- dijo la madre de Lucero.Â
Ya la habÃa ganado, ya que según me habÃa librado, conseguà toda la puta atención de los comensales. 12 personas viéndome y pidiendo respuestaÂ
-¡Que no và Doña Juana! Hay campesinos que venden cada mazorca a 80 centavos siendo que en Waltmart las venden en 5 pesos; hay gente que aprovecha los topes para dejar ahà en una carretera de dos sentidos a gente en silla de ruedas para que pida dinero; và a bomberos mendiguear por que no tienen equipo ni perciben un salario por que son voluntarios; và mujeres indÃgenas haciendo trueque entre ellas por que no vendieron nada de lo que traÃan.!Â
-¿Y tu que harÃas?- me dijo un bigoton sombrerudo al otro lado de la mesa.Â
-Pues si yo fuera el Presidente Municipal, haria algo por gastar el dinero en mi gente y que no se muera de hambre en lugar de andar poniendo puentes que solo les sirven a los que tienen carro- dije. Â
……silencio… silencio total en la mesa. Â
¡En boca cerrada no entran moscas! Pero yo sentà como si a un camote le hubieran salido alas y me lo hubiera tragado completititito y hasta adentro. Â
-¡Ahhh que cabroncito saliste! ¡JA JA JA!    ¡Salud!- mientras que Don Tomas levantaba la copa y todos lo emulaban.Â
Terminamos la cena y salimos a la parroquia, nos fuimos caminando. Las mujeres se taparon la cabeza. Caminamos por todo el pueblo, por la avenida principal, parecia un gran cortejo, la gente nos miraba con curiosidad, hasta algunos se asomaron por las ventanas. Â
-¡Buenas tardes!- repetia Don Tomas a cada paso, mientras que Lucero ya habia tomado mi brazo.Â
“Obra adoptada para la restauración por Don Tomas..â€? decÃan varias placas en cuadros de los mejores pintores del México Virreynal. Â
Las campanas repicaron, todo el pueblo estaba en misa. ¿Yo en misa? Ja! Ver para creer… Asà como entre me sali, el sermón del sacerdote fue estúpido… Hablar de los votos de pobreza, cuando llego en una TrailBlazer, usa un super reloj de oro y él habla de ¡Pobreza y Caridad! Ja…. MarÃa Margarita Lucero, es una mujer tan fuerte de carácter y tan compleja como su mismo nombre; tan espigada como el maÃz que crece en sus tierras y tan pinche caprichuda para alcanzarme en el atrio de la iglesia.Â
Paso el tiempo… sonaron las campanas….Â
-Joven si tiene tiempo páseme a ver el lunes, que no me caeria mal platicar con usted y si su chamba es hacer que la gente se vea bien. Podemos platicar- me dijo el Bigoton, que resulto ser el honorable presidente municipal. Â
-Bueno Tomas, disfruta que estamos en el atrio ahora- le dijo el Presidente.-
¿Por qué deberia de hacerlo?- contesto-
Quiza la próxima ya vengas con tu hija del brazo- murmuro-
Yo no necesito que me traigan! Solita puedo venir…- dijo encabronada LuceroÂ
Quiza meti la pata en decir lo que pensaba, quiza la cague. Pero no puedo dejar pasar u omitir lo que vÃ, lo que me dolio. Es triste ver que vivimos en un paÃs de injusticias y doble moral, mientras que se habla de la pobreza, de mejorar las condiciones de vida y que se actua de manera contraria. ¡Me molesta! Me dio mucha tristeza todo lo que vÃ, pero en especial a los campesinos vender esos elotes para poder obtener algo y poder comer, eso realmente se me hace ¡estupido! Y que decir de las abuelitas que estaban intercambiando higos por duraznos!  Igual y soy un pinche soñador, pero mi voto es para alguien que si va a hacer algo por su gente no solo ganar la elección y dejarlos de lado. En momentos asi, lo tengo que reconocer, siento que vivo en un paÃs tercermundista, atrasado y mediocre. Â
¿Qué sucedió conmigo y con Lucero? ¿Lucero cacheteo al presidente Municipal? ¿Hubo algo entre Lucero y yo al regresar a su finca que termino en amanecer?  Â